Hola Mochileros.... Ahora me encuentro en Cuba investigando algunas cosas interesantes de su cultura.
Comenzare contándoles de la Cerámica cubana y para ello iremos a los inicios de los años 50 desde donde inicia el arte de piezas decoradas que aún se conservan en museos de arte cubano. En esta década y a raíz del desarrollo arquitectónico, el trabajo de la cerámica comienza a tomar fuerza en cuba a partir de la decoración de espacios como murales.
En la actualidad no existe una escuela de cerámica cubana, sin embargo existen algunos pocos talleres de arte en cerámica. Entre los ceramistas cubanos encontramos pintores, dibujantes, arquitectos. Ellos sintieron la llamada del barro y el modelado, y practicar el arte de la cerámica significó un gran esfuerzo por no contar con talleres oficiales.
En los últimos años los ceramistas han hecho gala de una mirada crítica del ser humano y del contexto social, por eso tienden a plasmar la realidad mediata e inmediata en sus obras. A pesar de ser llamada aún la Cenicienta de las artes plásticas en Cuba, la cerámica cubana goza de buena salud gracias al esfuerzo y talento de los artistas.
Pasando a Otra esfera del arte, les contare algo del arte de la calle en Cuba: Durante los años 80's un movimiento de arte plástico invadió las calles de cuba sacudiendo el mundo cultural conocido y donde literalmente los artistas se tomaron el espacio público. El nombre del movimiento: Arte Calle. Ofill Echavarría fue uno de los principales representantes.
Por aquellos años Arte Calle tuvo un significado desde un punto de vista social, y otro desde un punto de vista intelectual, o para la élite del arte. A las personas en la calle, que no sabían qué estaba sucediendo en las galerías, los carteles (graffittis), y la pintura agresiva en las paredes, que aparecían en lugares céntricos de La Habana, les llamaría la atención en diferentes maneras.
Para los artistas e intelectuales esencialmente jóvenes, que ya venían trabajando en diferentes áreas, como un enorme movimiento lleno de matices, donde todo era bueno e importante, Arte Calle (un grupo de muchachos que estudiaban en la elemental de arte) significaba el futuro mismo, donde todas las puertas por fin se abrirían y donde todas las mentes estarían preparadas para aceptar cualquier cosa nueva. A estos artistas no les interesaba el dinero o el beneficio comercial solamente mostrar la frescura de la juventud y la rebeldía ante los conceptos del entorno social.
Llendo a otro item, hablaremos ahora un poco del diseño grafico cubano, arte que tuvo un espacio importante en Cuba, espacio donde desde muy temprano las artes gráficas y la propaganda alcanzaron un desarrollo que paulatinamente resultaría impetuoso. Al ser cuba hija adorada de España y beneficiada por EEUU, recibió de ambas partes del mundo estilos de diversos consumidores y técnicas que las convirtieron en un centro cosmopolita importante y desde el punto de vista del grafismo no se detuvo su aspecto comercial.
En las líneas del grafismo cubano han entrado nuevos talentos, surgidos de escuelas y con una formación plural más completa, y talentos ya "hechos" que aportaron su experiencia. Participaron pintores, algunos con la habilidad y la ductilidad que esta labor requiere. En la actualidad, luego de períodos de grandes hallazgos y profundos declives, de atravesar crisis económicas que mermaron la producción de libros, revistas y carteles, y de un conductivismo empobrecedor de la creatividad, el arte gráfico cubano se recompone y busca nuevos horizontes. Su salud peligra por un persistente drenaje de talentos, competidor de la reposición, también persistente. Asiste a un dilema de permanencia, imprescindible para desarrollar métodos y oficios, aunque dispone de las fuentes contrapuestas y plurales, confrontaciones que lo enriquecen e impiden la rutinaria reducción de los hallazgos. El diseño cubano ha pasado algunos temporales y tiene a su favor períodos dorados.
Por último les hablare de la música cubana, tal vez de las artes, la más reconocida en este país a nivel mundial por su sonoridad.
Luego de sus inicios a mediados del siglo dieciocho, y su formalización y desarrollo durante el diecinueve, la música cubana literalmente explotó con gran fuerza en la escena internacional durante la década que va de 1920 a 1930. Como en el caso de la música de otros países, la música cubana exhibe claramente dos caras de una misma moneda: una formada por elementos folklóricos y formas de expresión populares (que se transforman luego en comerciales), y otra, más abstracta y compleja, dentro de la cual algunos compositores cubanos han recorrido la difícil ruta de la música de arte. Esta última forma o manera de comunicación, llamada también música clásica, música erudita, música culta, música seria, o música de concierto, es la menos reconocida en el mercado internacional, y por su falta de exposición y por su innata complejidad ha sido casi totalmente ignorada por los propios cubanos.
La riqueza de la música cubana, principalmente en lo que se refiere al color instrumental y a la opulencia poderosa de sus patrones rítmicos, la hace contagiosa. Durante las décadas de 1920, 1930 y 1940, el bolero cubano, el son, la rumba y la conga viajaron por el mundo entero, a menudo como fórmulas comercializadas de tipo barato y vulgar. La música cubana nace de una mezcla de las fórmulas del folklore musical español, de los ritmos africanos, éstos últimos traídos a Cuba por los esclavos negros y una mínima influencia francesa.
Pero es en el siglo veinte que la música cubana finalmente florece. Hasta los años de la Segunda Guerra Mundial, toda una falange de compositores cubanos de música popular habían creado enormes colecciones de canciones, danzones, sones, boleros, guajiras, guarachas, pregones, sones montunos, guaguancós, cha, cha chás, mambos, rumbas, congas y tangos congos. Todos recordaremos a artistas cubanos importantes como: Celia Cruz, Willy Chirino y Gloria Estefan, entre otros que han hecho música reconocida y notable en varios países.
Por encima de tendencias, modos de hacer, postulados estéticos y actitudes histórico-políticas, tanto dentro del marco de la música popular como dentro del de la música de arte, la música cubana permanece vigorosa, activa, pujante, importante, potente e influyente. Si se toma en cuenta las dimensiones físicas de Cuba y la cantidad de sus habitantes, contando todos los que están dentro y fuera de la isla, el número de compositores, instrumentistas, cantantes y conjuntos musicales que ha producido Cuba es realmente notable. Es de esperar que la intensidad y la expresividad de la música cubana y el prestigio mundial de que goza continúen creciendo en años venideros. Baste señalar que, en el presente, la música de Cuba, en todas sus manifestaciones, constituye una poderosa revelación de la originalidad de la cultura cubana.
Espero les haya gustado este pequeño recorrido por las artes cubanas y les invito a seguir recorriendo conmigo algunos otros países de Latinoamérica, nuestro próximo destino: Venezuela!!!
Les dejo un enlace de una Habanera de Javier busto en versión coral: A tu lado... que lo disfruten!
http://www.youtube.com/watch?v=6M4zuXxRU14

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